martes, 4 de agosto de 2009

BAYREUTH 2009

Durante los últimos días de julio y el mes de agosto tiene lugar en la ciudad alemana de Bayreuth el prestigioso festival dedicado a la obra de Richard Wagner (1813-1883). El teatro en el que tiene lugar las representaciones fue construido ex profeso para sus óperas y se ha celebrado el festival, impulsado por el propio autor, desde 1876. Hoy en día es un lugar de peregrinación para los wagnerianos de todo el mundo. Debido a la gran demanda de entradas cada año se calcula que se tarda en conseguir una entrada una media de 10 años. Por suerte las representaciones se retransmiten por radio a toda Europa. El plato fuerte del festival es la interpretación de la Tetralogía, conocida como “El Anillo del Nibelungo” y que se interpreta cada año a excepción de los años en los que hay cambio de producción. Esta obra consta de cuatro óperas: “El Oro del Rhin”, “La Valkiria”, “Sigfried” y “El Ocaso de los Dioses” y que tienen una duración total de unas 15 horas, aunque como siempre en música depende del director de orquesta.

El festival de este año ha vuelto a demostrar la carencia actual, con alguna excepción, de voces adecuadas para interpretar Wagner, para muchos una especie destrozavoces. Especialmente lamentable ha sido la interpretación del papel del héroe wagneriano por antonomasia, Sigfried. El intérprete, Christian Franz, ha desafinado al punto de que daban ganas de apagar la radio ante el dolor de cabeza que causaban sus continuas desafinaciones y salidas de tono. Uno deseaba que se lo cargaran antes de hora, pero el argumento no se puede cambiar. Hay que reconocer que el papel es complicado y agotador, pero lo escuchado pasaba en muchas ocasiones de lo que puede ser comprensible Hace ya muchos años que dejaron el escenario o fallecieron las figuras míticas de la interpretación wagneriana. Entre los pocos grandes intérpretes actuales de esta música se encuentra el tenor español Plácido Domingo, relacionado durante buena parte de su carrera con el repertorio italiano y que en el tramo final de su carrera interpreta con frecuencia las óperas de Wagner.

La interpretación orquestal del “Anillo del Nibelungo”, bajo la batuta de Christian Thielemann, ha sido de un gran nivel, aunque en la primera de las óperas se pudieron escuchar algunos despistes en la sección de metal. De la producción actual del “Anillo del Nibelungo”, cada producción dura varios años, se puede hablar de gran éxito, ya que en los bastantes años que llevo siguiendo el festival cada año se solía liar al final de la interpretación de esta obra, sobretodo debido a desavenencias del público con el director de escena.

Este año el festival ha organizado una actividad totalmente novedosa como ha sido la interpretación de una de las óperas, “El Holandés Errante”, en versión simplificada y con final feliz, las operas suelen acabar como el rosario de la aurora, para niños. Un aspecto curioso a comentar, y que demuestra que la ópera continúa siendo un lugar para dejarse ver, aunque luego algunos aprovechen a dormir, fue lo que ocurrió el día de la inauguración con la ópera “Tristán e Isolda”. Gran número de autoridades y gente famosa suelen acudir a la inauguración. Fue bastante curioso ver como se pedía silencio en la sala antes de empezar la representación y antes de los diferentes actos. Esto no suele ser habitual en el resto de días del festival.

Como siempre se dice la historia pondrá a cada uno en su sitio. Wagner, a pesar de haber transcurrido más de 125 año de su muerte, sigue bien vivo en nuestra cultura. Todavía hoy se sigue vinculando este autor con el nazismo, cuando murió antes del nacimiento de Hitler. Una buena muestra es el sacrilegio que representa interpretar a Wagner en Israel. Hace unos años una de las más importantes personalidades actuales del mundo musical, el director de orquesta Daniel Baremboim, interpretó al final de un concierto a Wagner provocando un gran escándalo. Otro ejemplo de cómo Wagner sigue influyendo hoy en día es en la saga la Guerra de las Galaxias. El argumento de esta serie de películas se compara en numerosas ocasiones con la obra de Wagner con la que existen numerosos paralelismos. Igualmente a nivel musical existen gran número de similitudes. En el “Anillo del Nibelungo” la música esta estructurada en base a “leitmotiv”, temas musicales que están relacionados con personajes, objetos, etc. Cada vez que se hace referencia a alguno de estos elementos en la acción dramática suena alguno de estos temas. Esta idea es retomada en la música para esta celebre saga.

Israel Muñoz.

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